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La gestión de prensa, la protagonista sorpresa en tiempos de IA

Por María Lucrecia Viano Y Laia Farré Boldú directoras de SUR Comunicación.

En la actualidad la comunicación opera en un entorno complejo, donde los medios ya no funcionan como canales aislados, sino que son parte de un entramado interconectado que incluye plataformas digitales, redes sociales, streaming y motores de inteligencia artificial. En ese contexto, la prensa dejó de ser un fin en sí mismo para convertirse en un punto de partida dentro de la construcción de reputación y la coherencia algorítmica.

Este cambio responde a una transformación más profunda en la forma en que circula la información y se construye la credibilidad. Las audiencias ya no consumen contenido de manera lineal ni centralizada, sino que se organizan en función de intereses, hábitos y lógicas algorítmicas. La influencia se distribuye en múltiples espacios, y la atención, cada vez más fragmentada, se convierte en un recurso escaso.

En paralelo, la irrupción de la inteligencia artificial y los nuevos hábitos de búsqueda redefinieron las reglas del juego. La visibilidad ya no depende únicamente de aparecer en un medio, sino de ser reconocido como una fuente confiable dentro de un ecosistema más amplio, donde la información se indexa, se redistribuye y es reinterpretada por sistemas que priorizan consistencia, claridad y credibilidad.

En este escenario, la reputación deja de ser un intangible abstracto para consolidarse como un activo de negocio. Impacta en la competitividad, en la capacidad de atraer talento, en el acceso a financiamiento y en el posicionamiento sectorial. Y su construcción ya no depende de acciones aisladas, sino de una estrategia sostenida en el tiempo.

La prensa además construye vínculos profesionales sólidos, sostenidos en la confianza y el entendimiento mutuo entre empresas, voceros y periodistas. En un entorno saturado de información, ese vínculo, profesional, consistente y respetuoso, es lo que marca la diferencia entre ser una fuente relevante o un mensaje más que se pierde.

Para las empresas, esto implica entender que la comunicación dejó de ser una función táctica para convertirse en una dimensión estratégica del negocio. La agencia de prensa ya no es únicamente un intermediario con los medios, sino un socio que ayuda a definir posicionamiento, construir narrativa y articular un ecosistema de visibilidad coherente.

Como marca hay que olvidarse de pensar solo en Google. La clave está en sumarse a la conversación de una IA y para eso, no hay que únicamente generar contenido, sino que hay que convertirse en referencia. Es ahí donde la gestión de prensa se vuelve una aliada fundamental en la creación de una huella digital estratégica.

La cobertura mediática no termina en la nota. Se amplifica en redes, se integra en el entorno digital, alimenta las respuestas de la inteligencia artificial generativa y contribuye a la construcción de posicionamiento en el tiempo. Cada impacto suma en la percepción general de la compañía y los medios de comunicación son fuentes confiables para la IA (como lo es también para el clásico SEO), es ahí cuando la prensa vuelve a recobrar fuerza. En este contexto, el desafío ya no es solo ser visible, sino ser relevante. Y, sobre todo, ser consistente, constante y permanente.

Porque en un entorno donde todos pueden decir algo, la reputación no se construye por acumulación, sino por coherencia. Y las organizaciones que logran sostener esa coherencia no solo comunican mejor: construyen una ventaja competitiva basada en confianza.